4 enfermedades mentales que comúnmente acompañan el trastorno por uso de sustancias

Hasta un 70% de las personas que sufren de trastornos por uso de sustancias, sufren a la vez otras enfermedades de salud mental como depresión o ansiedad. Conozca mejor sobre esta condición en esta entrada del blog.


El término comorbilidad o patología dual se usa cuando una persona sufre dos o más trastornos al mismo tiempo, estos trastornos interactúan además entre ellos causando que el curso de uno empeore el del otro, así como el pronóstico y la calidad de vida de la persona.


Esta comorbilidad aumenta además la probabilidad de que la persona se exponga a otros riesgos como:


  • Padecer alguna enfermedad infectocontagiosa (VIH, hepatitis B y/o C)

  • Sufrir ideación suicida, conducta suicida o suicidio consumado

  • Involucrarse en problemas legales y sociales

  • Habitabilidad de calle

  • Privación de la libertad

El trastorno por consumo de sustancias suele ser comórbido con otros trastornos mentales ¿Qué significa esto?

Empecemos por diferenciar el consumo de sustancias del trastorno por uso de sustancias, en adelante TUS.


Como lo hemos mencionado varias veces, consumir sustancias psicoactivas no implica necesariamente que la persona tenga una enfermedad o trastorno, de hecho, se estima que tan solo un 11% de las personas que consumen sustancias sufren de trastornos derivados; el 89% de los usuarios lo hacen ocasionalmente, de forma recreativa y sin requerir de la atención del sistema de salud (UNODC, 2019).


Para que una persona sea diagnosticada con un TUS debe cumplir con algunos de los siguientes criterios*:

  • Consume de grandes cantidades de sustancia o lo hace durante un tiempo más prolongado de lo previsto.

  • Tiene deseos insistentes de dejar o regular su consumo y relata esfuerzos fallidos por disminuir o abandonar este.

  • Invierte gran parte del tiempo intentando conseguir la droga, consumiéndola o recuperándose del consumo.

  • Siente un deseo intenso de consumo.

  • El consumo recurrente puede lo ha llevado al incumplimiento de deberes en los ámbitos académicos, laborales o domésticos.

  • Sigue consumiendo a pesar de los problemas recurrentes o persistentes en la esfera social o interpersonal causados o exacerbados por los efectos del consumo.

  • Redujo o abandonó importantes actividades sociales, ocupacionales o recreativas debido al consumo de sustancias.

  • Consume la sustancia incluso en situaciones en las que provoca un riesgo físico.

  • Consume de forma continuada a pesar de saber que padece un problema físico o psíquico recurrente o persistente que probablemente se pueda originar o exacerbar por dicho consumo.

  • Ha aumentado la dosis de la sustancia para poder sentir los efectos que inicialmente le causaba.

  • Aparecen los síntomas del síndrome de abstinencia tras la interrupción del consumo de la sustancia.

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Se estima que entre un 30% y 70% de las personas que sufren TUS presentan a la vez otros trastornos mentales, este rango es muy amplio puesto que varía dependiendo de la población, por ejemplo, se ha encontrado que es mayor entre los adolescentes, las mujeres, las personas privadas de la libertad y las personas que residen en centros de tratamiento para las adicciones.


¿Por qué ocurre esto?


Aunque en la práctica clínica suele ser difícil de diferenciar, existen tres posibles variantes de esta condición:


1. Trastornos primarios: que ambos trastornos aparezcan uno con independencia del otro y sin necesidad de que uno sea causa del otro.

2. Síntomas o trastornos inducidos por sustancias:

  • Síntomas inducidos por sustancias: que el TUS cause o exacerbe síntomas psicológicos o psiquiátricos, como estado de ánimo triste, ansioso o alucinaciones que no son producto del efecto de la sustancia. Esto ocurre por ejemplo los días después del consumo de ciertas sustancias

  • Trastornos inducidos por sustancias: que el TUS cause trastornos psicológicos o psiquiátricos, como depresión o ansiedad.

3. Trastornos que facilitan el uso: que el trastorno mental aparezca antes y facilite el consumo de sustancias hasta producir el TUS. Lo cual ocurre comúnmente porque las personas tratan de modificar los síntomas psicológicos negativos con el consumo de una sustancia.

La evidencia muestra que los trastornos que presentan una mayor comorbilidad con los TUS son los del estado de ánimo, los de ansiedad, los psicóticos y los de la personalidad antisocial.


Conozcamos un poco sobre estos trastornos*:

  1. Los trastornos del estado de ánimo tienen como característica principal una alteración emocional o del humor e incluyen los trastornos depresivos y bipolares, que consisten en periodos prolongados de tristeza excesiva (depresión), de exaltación o euforia excesivas (manía), o de ambos. La depresión y la manía representan los dos polos o extremos de los trastornos del estado de ánimo.

  2. Los trastornos de ansiedad se caracterizan por una sensación de miedo, nerviosismo o preocupación y malestar persistente, que puede aparecer por periodos prolongados de tiempo o frente a situaciones específicas por la exposición de la persona a ciertos estímulos.

  3. Los trastornos psicóticos se caracterizan por la aparición de pensamientos delirantes (creencias falsas que mantienen las personas afectadas a pesar de la fuerte evidencia en contra), alucinaciones, discurso desorganizado y comportamiento muy desorganizado o catatónico (inmóvil o que no responde).

  4. Los trastornos de personalidad se caracterizan por formas de pensar, relacionarse con otras personas, percibir y reaccionar ante situaciones de forma inusual, causando disfuncionalidad y malestar. Dentro de los trastornos de personalidad más comúnmente asociados con el consumo tenemos el trastorno de personalidad antisocial, que se basa en una ausencia de preocupación por cómo afectan sus conductas a otras personas y el trastorno de personalidad limite, que consiste en un patrón generalizado de inestabilidad en las relaciones, la autoimagen, los estados de ánimo y el comportamiento, además de la hipersensibilidad al posible rechazo y abandono.

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Además de estos trastornos existe evidencia, pero menor, sobre su comorbilidad con trastornos como los trastornos de control de impulsos, los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos por déficit de atención, el trastorno disocial y el trastorno oposicionista desafiante.


A las personas que sufren esta condición comúnmente se les dificulta adherirse, mantenerse y completar tratamientos psicológicos y/o farmacológicos, lo que los lleva a constantes búsquedas de atención infructuosas y elevadas recaídas; por otra parte existe una dificultad para encontrar programas de tratamiento que integren la atención psiquiátrica, así como el tratamiento de las adicción, lo que hace que por lo general las personas reciban tratamientos paralelos o secuenciados, lo que disminuye la efectividad de la intervención e incrementa sus costos.


¿Qué hacer si sospecha que usted o algún familiar puede sufrir esta condición de salud mental?


  • Infórmese a través fuentes confiables acerca de los tratamientos que mayor evidencia de efectividad tienen.

  • No emita juicios propios o sobre otra persona, consulte primero la opinión de un profesional.

  • Solicite que le hagan una evaluación integral donde no solamente se evalue el consumo de sustancias psicoactivas sino en general la condición de salud mental.

  • Acójase a un plan de tratamiento

*Tenga en cuenta que: el diagnóstico de cualquier trastorno mental va mucho más allá del mero cumplimiento de los criterios y debe ser realizado por un profesional de la salud mental (psicólogo clínico o psiquiatra).


Esta entrada fue escrita por Carolina Pinzón Gómez, conózcala aquí.


Referencias bibliográficas


American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders. 5th edn. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing, 2013


Hasin D, Nunes E, Meylan J. Comorbidity of alcohol, drug and psychiatric disorders: Epidemiology. En: Kranzler H, Tinsley J. Dual diagnosis and psychiatric treatment: Substance abuse and comorbid disorders. USA: Segunda edición; Marcel Bekker; 2004; pp. 1-34.


Ibáñez, C., Cáceresa, J., Brucher, R., & Seijas, D. (2020). Trastornos del ánimo y trastornos por uso de sustancias: una comorbilidad compleja y frecuente. Revista Médica Clínica Las Condes, 31(2), 174–182. https://doi-org.ezproxy.uniandes.edu.co:8443/10.1016/j.rmclc.2020.02.005


Marín-Navarrete, R., Benjet, C., Borges, G., Hernández, A. E., Nanni-Alvarado, R., Ayala-Ledesma, M., Fernández-Mondragón, J., & Medina-Mora Icaza, M. E. T. (2013). Comorbilidad de los trastornos por consumo de sustancias con otros trastornos psiquiátricos en Centros Residenciales de Ayuda-Mutua para la Atención de las Adicciones. Salud Mental, 36(6), 471–479.


NIDA. 2019, Agosto 23. Comorbilidad: los trastornos por consumo de drogas y otras enfermedades mentales – DrugFacts. Retrieved from https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/comorbilidad-los-trastornos-por-consumo-de-drogas-y-otras-enfermedades-mentales en 2020, October 20


UNODC (2019). Informe mundial sobre drogas.


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